Iba transitando por el canal derecho de una autopista. De pronto, fui sorprendido por un vehículo que me rebasaba a toda velocidad por mi izquierda. El chofer hizo un movimiento brusco, se me vino encima y continúo su marcha con el mismo ímpetu que traía. Tuve que orillarme para que no me chocara.
Inmediatamente busque la causa de tan inesperado viraje del chofer. Me di cuenta que era un perro muerto tendido en medio de la vía, y no quiso arrollarlo. Después del susto seguí mi camino.
Luego de avanzar unos cincuenta kilómetros vi a otro perro, pero éste estaba vivo, parado en medio de la carretera. Otro carro que venía a toda velocidad, sin hacer el más mínimo esfuerzo por esquivar al animal, lo atropello y lo mato. ¡Qué contradicción! Mientras un chofer evita pisar a un perro muerto, otro destripa a un perro vivo. Estas dos escenas contempladas en un solo día me llevaron a reflexionar. Entre la vida y la muerte los hombres vivimos una tremenda paradoja. Muchas veces amamos más a los muertos que a los vivos. Esta actitud se nota hasta en algunas familias: tienen bonitos recuerdos y mejor trato para el pariente difunto que para los seres que permanecen vivos.
Durante una guerra, el convenio de Ginebra y los tratados fundamentales del Derecho Internacional Humanitario obligan a todas las partes a proteger la vida y la dignidad de los combatientes heridos o enfermos en situaciones de conflicto armado en todo el mundo.
Hablando de paradojas, este convenio es una de las contradicciones más grandes que existen. Es decir, en la guerra hay que salvar a los heridos y enfermos enemigos pero matar a los sanos. El convenio lo que debería prohibir es la guerra por inhumana. Y esto se logra respetando la vida de los vivos sanos, para que no tengamos ¡heridos y enfermos enemigos! que salvar.
Y el problema no es que existan heridos y enfermos, porque siempre los vamos a tener. Lo triste es que tengamos enemigos. Y lo más triste aun es que no nos perdonemos. Que los enfermos, heridos y muertos no sean por causa de la guerra. En una oportunidad un padre paseaba con su hijo por el centro de la ciudad. Al pasar cerca de una construcción muy hermosa y rodeada de escoltas militares, el pregunto al papa que iglesia era ese edificio. El padre dijo que eso no era ninguna iglesia sino el Panteón Nacional. Papi continua el niño, y que hay en el Panteón Nacional? Hijo mío respondió el padre lleno de emoción nacionalista?. Ahí están todos nuestros compatriotas muertos que en vida libraron gestas heroicas por la patria. El niño quedo muy satisfecho con la respuesta de su padre. Siguieron su camino y se toparon con otro edificio, no tan bonito ni tan limpio como el Panteón Nacional y con ausencia de escoltas, de donde salían mujeres con sus niños y entraban madres embarazadas. El niño preguntó a su papi que era ese edificio. El padre dijo que eso era la Maternidad Publica. Papi dijo el muchacho, ¿y qué hacen esas mujeres y esos niños en la maternidad? Hijo, ahí nacen los niños que un día harán algo por la patria dijo el padre sin ninguna emoción. El niño se llena de admiración al ver lo bonito, limpio y bien cuidado que lucía el Panteón Nacional, donde están todos nuestros compatriotas muertos que en vida libraron gestas heroicas por la patria. El padre con la misma emoción nacionalista le dijo a su hijo: Por supuesto, hijo!... Ahí están nuestros próceres y libertadores! Papi, otra pregunta: Porque la maternidad esta tan fea y tan descuidada?, no nacen ahi los niños que un día van a hacer algo por la Patria? Y por que escoltan a los muertos y no a los niños que nacen? ya el muchacho se estaba poniendo fastidioso con tantas preguntas paradójicas.
Bueno... mira, hijo... te explicare respondió el padre sin saber que explicar. Porque las paradojas no se explican ni se responden. Se viven. Papi, y porque... el padre lo interrumpió. Hijo, vamos a comer helados! Si! dijo el padre.
Y con un helado hizo que su hijo no preguntara más. Un helado muchas veces corta al niño su capacidad de crítica, y al adulto también. Un helado sin emoción enfría el corazón. El nacionalismo enciende la cultura de la muerte. Un amigo me dijo un día: Patria o Muerte?. Yo le respondí: Muere tú si quieres. Pero no tienes por qué invitarme a la muerte. La Patria no necesita muertos sino vivos. A los muertos hay que respetarlos poniéndolos en su sitio y a los vivos hay que dejarlos vivir.
Recordemos aquella simp?tica, sencilla y pedag?gica pel?cula llamada ?Los Dioses de-ben estar Locos?, realizada por Jaime Uys en 1980. Narra la condici?n del ser humano civi-lizado en comparaci?n con la salvaje, tranquila y natural convivencia de un poblado bos-quimano en el aislado desierto del Kalahari, Sud?frica. La vida de estos pobladores, con sus tareas tradicionales y juegos infantiles, transcurre en plena felicidad y armon?a.
Un buen d?a, del cielo cae un extra?o objeto (una botella vac?a de Coca-Cola que ha lanzado un piloto desde una avioneta) que perturba problem?ticamente la coexistencia y convivencia de la tribu. A partir de la aparici?n de esa botella rein? el caos en la comuni-dad. Nadie hablaba de otra cosa sino de la botella y todos quer?an poseerla; se presentaron grandes discusiones violentas. Las familias y los amigos se dividieron a causa de ese frasco que hab?a ca?do del cielo. Los miembros de la comunidad ya no compart?an entre s?; se ol-vidaron de sus tareas tradicionales, de sus ra?ces y de los juegos infantiles. En la comunidad no exist?a otro tema que el de la botella. Los gur?s dec?an decepcionados: ??Los dioses deben de estar locos porque nos envi? semejante botella que nos ha dividido y sembrado tanto odio!... Los dioses se volvieron locos?. Y un d?a ocurri? lo que nunca se pens?: alguien de la tribu atac? con la botella a uno de sus hermanos y corri? sangre.
El cacique se dio cuenta que esa botella no pod?a venir de los dioses; que los dioses no se hab?an vuelto locos... que los locos eran ellos mismos. Para solventar el conflicto, uno de los bosquimanos decide entonces entregar el d?scolo elemento a los dioses que se lo hab?an enviado... y lanza la botella a un abismo profundo. Hasta aqu? lo que vimos. Y la pel?cula termin?... pero todav?a los venezolanos la esta-mos viviendo. No s? qui?n trajo esa botella de la discordia a nuestro pa?s. No s? si vino en la barca con Col?n cuando ?ste lleg? a Macuro; posiblemente, fue con el petr?leo que nada nos ha costado producirlo. En vez de en un barril, lo metimos en esa botella que divide. Y as? nos olvidamos de ser personas para vendernos a la conciencia del tener gratis, sin es-fuerzo o por la corrupci?n. Seguramente, esa botella la encontramos en las universidades que nos alej? del trabajo manual y nos meti? en un discurso carente de vida. O quiz? en los m?tines de tantos pol?ticos que nos han gobernado; y nosotros nos empe?amos cada vez m?s en elegir al peor. Y, lo m?s triste, botamos sin elegir ni decidir. O, mejor dicho, la bo-tella decide por nosotros, con voto y todo.
No tengo capacidad de an?lisis cient?fico para saber qui?n o qui?nes nos metieron esa botella en nuestra mente. Pero, el hecho es que la botella vino de alguna parte y hoy la te-nemos entre nosotros. La botella de la discordia es el miedo que nos paraliza para la lucha. La botella de la discordia es la falta de reglas claras. Es cuando permitimos que la politi-quer?a entre en nuestros hogares y en nuestros amigos, y nos llena de odios. Son nuestras fuerzas armadas que tienen m?s armas b?licas que fuerzas (morales) y defienden un gobier-no de turno y no al Estado. La botella de la discordia es no enamorarse firmemente de la libertad y de la democracia, para que nadie nos la quite. La botella Es el odio, el ego?smo y la comodidad cuando entran en nuestras vidas. Las guerras mundiales son unas botellas mundiales.
Dictaba yo una charla a un p?blico abierto. Entre otras cosas dije que ?las guerras son las acciones m?s perversas que el hombre puede realizar. F?jense ustedes c?mo se est?n matando en? en? ?c?mo es que se llaman esos sitios en donde hoy muere mucha gente??. ??Israel y el L?bano! ?salt? uno del p?blico. ??No, hombre, no! ?respond??. No s?lo en Israel ni en el L?bano muere gente. Los sitios a que me refiero se llaman Petare, El Valle, San Crist?bal, Apure, Machiques. Es de-cir, Venezuela. Entre el a?o 2005, y lo que va de este a?o, han muerto en manos de la de-lincuencia m?s de 14.000 personas. Aqu? esta nuestra botella de la discordia. En una oportunidad, una anciana de la parroquia me dijo que ten?a mucho miedo por la situaci?n que estaba atravesando nuestro pa?s; que estaba rezando para que Dios termine la con la violencia. Le dije: ?Se?ora, Dios no se ha vuelto loco como para dividir y sembrar tanto odio entre los venezolanos. Los locos somos nosotros?. Dios no tiene nada que ver con todo esto, ni la Virgen tampoco. Comencemos por nosotros mismos. Los venezolanos debemos sacar la botella del odio y de la apat?a de nuestras vidas. O la arrojamos al abismo o ella nos lanzar? a un futuro incierto. Porque, en cuestiones sociales y pol?ticas que a todos nos conciernen, ser ap?ticos equivale a odiar. Se vale ser imparciales, pero nunca indiferentes e injustos. Jesucristo dijo: ??mense los unos a los otros?. Pero, en vez de escuchar estas palabras, con la botella loca de la discordia en la mano practicamos: ??rmense los unos contra los otros?. Cada cual tiene su botellita, ?cu?l es la tuya?
Cuando este escrito llegue a tus manos, posiblemente RCTV ya est? cerrada o le renueven el contrato. No lo sabemos. Ojal? que, aunque nos quiten un s?mbolo de libertad, nuestra mente no est? esclava y sepultada. Recuerda que la esclavitud es m?s c?moda que la libertad, pero ?sta es m?s sabrosa. Un pajarito en una jaula est? c?modo, pero con las alas atrofiadas. Libertad es volar con nuestras propias alas. Vivimos en un pa?s donde se acab? la capacidad de an?lisis y de predicci?n. Y esto porque ya no hay reglas confiables. Hay diagn?sticos pero no pron?sticos. Vemos el hoy, pero no un ma?ana. Y en la vida es tan importante saber donde estoy parado como a donde quiero llegar. Venezuela no sabe a d?nde va o a d?nde la llevan. ?Claro!, mientras los que la habitamos no decidamos otra cosa.
Si me piden una opini?n sobre qui?n ganar?a entre la Vino Tinto e Inglaterra es f?cil vaticinar a favor del pa?s europeo. Pero si, de un momento a otro, cambian las reglas no tendr?a nada que decir. Pues, desconocer?a las nuevas normas. Tendr?a que saber a qui?n favorecen.
Pero, en este caso no habr?a sorpresa, que es una de las flores m?s bellas del jard?n de la vida. Y sin sorpresas la vida humana se quedar?a en animal, pues los seres irracionales lo ?nico que esperan es comer y reproducirse. Si uno de mis hermanos se va a enfrentar a Oscar De la Hoya y mi mam? es el ?rbitro, tendr?a un hermano campe?n. Aunque le den la corona en el hospital. En la sinraz?n, la raz?n no la tiene el que la tiene, sino el que tiene el poder. Esto est? pasando en nuestro pa?s. Las reglas est?n en manos de una sola persona. Es decir, el control de la televisi?n ?l?ase pa?s? est? cada vez m?s en manos del gobierno. Mejor dicho, en manos del comandante. Porque en Venezuela no hay gobierno, lo que hay es un presidente.
Quiero compartir un cuento que escuch? en el mejor canal de televisi?n que nadie podr? cerrar jam?s: las calles. S?, este cuento me lo encontr? por las calles de Venezuela. Lo escribo pero con piquete? En tiempos de la IV Rep?blica lleg? un barco a los Puertos de Maracaibo procedente de Cuba. Apenas atrac?, un perro salt? al muelle y comenz? a correr despavorido Maracaibo adentro. Los perros maracuchos que estaban en el puerto, que eran periodistas, lo siguieron. Preguntaron al perro visitante si ven?a de Cuba; si los perros en esa isla ten?an viviendas; si se sent?an bien y si estaban contentos. El perro cubano, sin dejar de correr, a todas estas preguntas respondi? lac?nicamente ?S??. ??Mir?! ?pregunt? uno de los perros periodistas?. ?Es verdad que vos no ten?is pulgas? ?S?, es verdad ?dijo el perro cubano?. En Cuba el gobierno tiene una campa?a de salud buen?sima. En la isla los perros no tenemos pulgas. ??Qu? molleja! ?coment? alarmado otro de los periodistas?. ?Y vos sab?is leer? ??Claro chico! ?respondi? el perro cubano?. En Cuba a todos los perros, desde cachorritos nos ense?an a leer. ??Y los perros en Cuba com?is bien? ?otra pregunta. ?Bueno, no siempre hay huesos, pero nunca paso hambre. Es m?s, en Cuba yo estaba muy bien ?respondi? el perro cubano. ??V?ci?n! ?dijo admirado uno de los maracuchos?. Si vos estabais tan bien, ?por qu? salisteis de Cuba? ?Es que yo quer?a ladrar ?concluy? el perro cubano. Perro que no ladre no es perro, es un animal cualquiera. Porque el ?nico animal que puede ladrar es el perro. Es m?s, si el perro no existiera no conocer?amos el ladrido. El perro no se distingue porque come, ni porque corre sino porque ladra.
Me lo conto una feligresa? Un sacerdote celebraba la misa en honor a San Francisco de Asís. En la homilía destacó la cualidad de este santo por el amor a la naturaleza y a los animales. Hermanos dijo el celebrante entre otras cosas, fue Francisco de Asís quien acuso las bellas frases de Hermano Sol, Hermana Luna, La Madre Tierra, El Hermano Lobo. Debemos amar la naturaleza porque de ella dependemos. Los pájaros, los perros y todos los animales son nuestros compañeros de vida. Unos nos hacen compaña y otros nos sirven de alimento y sustentación?. Y as? por el estilo, bellas palabras. Me cuenta esta feligresa que el sacerdote habló tan bonito sobre San Francisco de Asís y de los animales, que a todos los asistentes les crecía el amor por estas criaturas mientras oían el sermón.
La misa continuo. Y, apenas terminar la consagración, un perro callejero se acerco hasta el altar y comenzó a oler las vestiduras del sacerdote. Éste hacía gestos a los monaguillos para que espantaran al animal, pero estos no se daban por enterados. Además, si el padre había hablado tan bonito sobre los animales, cómo lo iban a sacar. Generalmente, los perros que van a misa no se acercan hasta el altar. Posiblemente este perro escucha la homilía, le gusto, se sintió en confianza y se acerca al sacerdote para darle las gracias. Los perros en la iglesia actúan igualito que algunos feligreses. Permanecen al nivel de los bancos, no rezan ni comulgan, ni echan nada en la bandeja de las limosnas. Los perros imitan a los humanos en la casa, en la iglesia y en las tiendas. Los perros en los centros comerciales, actúan igualito a los clientes? pasean, ven, huelen las mercancías pero no compran nada. Ni siquiera se toman un café. A veces, los perros y los parroquianos van al templo a pasear.
En mi parroquia hay un perro que va todos los días a la misa de la tarde, no sé por qué no en la mañana. Solo asiste por la tarde. Llega, se echa en medio del pasillo y no se levanta hasta que la ceremonia termine. Ya lo conozco muy bien. ?l espera hasta que abran la iglesia. No molesta, ahí está. Me agrada su presencia. Es más, cuando algún día no hay misa, queda viendo al sacristán y le dice: Que!, ?hoy tampoco hay misa. Bueno!... No dice eso, pero como si lo dijera.
Esta misma señora que me contó lo de la homilía del día de San Francisco, por cierto, es muy religiosa y al mismo tiempo muy amargada, una vez me manifestó su preocupación y desagrado porque su marido no era un hombre religioso; que su matrimonio habría sido completo si se hubiese casado con alguien que siempre cumpliera con el precepto dominical. Yo pensé: Y porque esta señora no se caso con el perro de la misa de la tarde. Pero, no. Sólo lo pensó. No se lo dije, por respeto al perro. El perro va pero su marido no. La feligresa, que la había dejado con la palabra en la boca, me siguió contando lo del perro el día de San Francisco el perro no se apartaba de los pies del sacerdote. Es más, se hecho debajo del altar y de ahí no se movió. El sacerdote, ya que los monaguillos no le hacían caso, le dio tan tremenda patada al pobre animal que sus aullidos de dolor se escucharon por todo el templo.
Cuando la señora, que por cierto es bien chismosa, me contó esto quedó en mi alma un sabor amargo. Como se sentirán los que estaban all?? Después de tan bonitas palabras, tremenda patada Es cierto, no está bien que los animales están en el altar, pero qué mal hacia El perro es un animal, pero quien se porto peor? La chismosa, perdón, la feligresa, me dijo que tal fue su indignación contra el sacerdote que de la rabia no comulgó. Le dije que la patada se la había dado el sacerdote al perro no a ella. Es más, el sacerdote pateo al perro y ella dio de patadas a su fe. Porque iba a comulgar el Cuerpo de Cristo, no la reacción del sacerdote. Si el puente se rompe, continuo por las montañas pero llega a tu destino. Si el aviso del mercado se cae, no por eso los alimentos han desaparecido. No te quedes en el puente ni en los anuncios. As? como el agua es para mojar, las palabras son para vivirlas. Si nuestras buenas palabras no van sustentadas por buenas acciones, son malas palabras o groserías. Es mejor ni siquiera decirlas. Porque bonitas palabras sin acciones bonitas, son groserías. Groserías bonitas. Pero, al fin, groserías.
Cuanto más grandes sean los problemas, más alto es el trampolín. Y la piscina es la vida. Te toca a ti tomar la decisión : te lanzas al agua para continuar nadando en la vida; te quedas ahí en el trampolín muerto de miedo o... te lanzas atrás, hacia el pavimento, y te matas. Esta es la única forma de no montarte más en el trampolín. De acabar con los problemas.
Los problemas son tremendas oportunidades para crecer, para aprender a nadar mejor: son pedazos de vida...,aunque algunos dicen: "No quiero tanta vida". Los únicos que no tienen problemas son los muertos: nunca se ha visto una huelga en el cementerio: "¡Queremos tumbas nuevas, queremos tumbas nuevas!".
El hombre es del tamaño del problema ante el cual se enfrenta. ¡ Da gracias a Dios por tus problemas, porque estás vivo !
En una oportunidad, un campesino compró una cadena de acero de 100 eslabones para remolcar su vehículo que estaba atascado en el fango.
Colocó la cadena al vehículo y desde el tractor tiró de la misma. La cadena se rompió en seguida. El campesino buscó la causa del rompimiento y se dio cuenta que ésta tenía 99 eslabones de acero y un eslabón de plástico.
Y es que el hierro y el plástico son contrapuestos para lograr fuerzas de arrastre, al igual que el amor y el odio para obtener bienestar y vida plena. Si tú amas a 99 personas y odias a una, no amas a nadie. Pues la sensación de amor que le tienes a las 99 personas se te va a romper por la una que odias. El bienestar se te rompe por el plástico.
El "sentirse bien" y la vida plena se te pueden ir por el plástico.
Erase una vez dos erizos de mar que tenían mucho frío. Y se querían acercar para calentarse el uno al otro. Pero cada vez que lo intentaban se alejaban violentamente, porque se hacían daño con sus afiladas púas.
Así lo intentaron durante varios días, pero todo fue en vano. Sus púas les causaban daño mútuo. Estas cada día se ponían más afiladas. Ellos, los erizos, se morían de frío.
Hasta un día el cangrejo, viendo la situación, se les acercó y les dijo: " ¿ Por qué no se cortan las púas ? ". Ellos aceptaron, y el cangrejo con sus tenazas se las cortó una a una.
Desde ese momento los erizos pudierón juntar sus cuerpos y calentarse.
Así somos los seres humanos, queremos amarnos y no podemos porque no nos cortamos las púas que nos alejan del otro. Es decir, el orgullo, la forma de comunicarnos, el carácter, las ideas...
Cuando una pareja esta enamorada todo lo ve distinto. Mejor dicho, todo lo ve más bonito y placentero. Las dificultades se vuelven pequeñas y el novio ve a su novia como la mujer más extraordinaria y la más bella del mundo. Por su parte, la novia siente que se ha encontrado con el hombre más apuesto y atento del universo.
En la etapa del enamoramiento se tiene fuerza interna para solventar cualquier obstáculo que se interponga ante el encuentro del ser que se ama, siempre se encuentran soluciones para estar juntos. "No está lloviendo mucho", dice el enamorado cuando va a visitar a su novia, aunque esté en medio de una tormenta. El tráfico es la mejor bendición del cielo, cuando se está con el ser que se ama.. El estar enamorado hace que cada día que pasa se sienta como el más bello de todos.
¿ Qué tal si nos enamoramos de nuestro trabajo, como nos enamoramos de una pareja ? Porque lo que engrandece a una pareja es el amor que se le tiene, no la persona en sí. Lo que engrandece al trabajo es la dedicación que se le ponga. Cuando se deja de amar todo el encanto se va y cualquier motivo hace que nos alejemos... "me enamoré de otra persona", "ya no siento lo mismo", "ya no es igual que antes", "está muy gorda", "es un borracho". Cuando no amamos nuestro trabajo cualquier cosa hace que no lo hagamos o faltemos a él... "no me gusta ese trabajo", "me pagan muy poco", "tengo fogaje", "había mucha cola por eso llegué tarde". La única razón verdadera es que no amamos.
Ama tu trabajo como una novia recién conocida. ¿ Verdad que todo sería más bello ? La crisis sería la misma pero "pegaría" menos.
Bajaba de Los Teques a Caracas, 8 y 45 de la mañana, 11 de Septiembre del año 2001. En “Unión Radio” la locutora dijo: “Un avión se acaba de estrellar con una de las Torres Gemelas de Nueva York”. Inmediatamente llamé a Miguel, un amigo sacerdote español, y le comenté lo que acababa de oír. No me creyó, pensó que yo estaba bromeando.
Luego volví a llamar y le manifesté asombrado que otro avión se había estrellado con la otra torre... me dijo que lo dejara en paz porque estaba muy ocupado. Al poco tiempo lo llamé de nuevo y le dije que una de las torres se había caído.
- ¡Hala!... ¡Exagerao! -contestó sin creer. - ¡Sí, es verdad! -le dije-. ¡Es más... se acaba de caer la otra torre! - ¿Por qué no las echas más gordas? - me dijo. Comprendí que una noticia de esas no era para creerlas fácilmente. Seguí pendiente del noticiero, luego lo llamé de nuevo:
- ¡Miguel! - ¿Con cuál vienes ahora? - me preguntó con ironía. - ¡Se acaba de morir el ex-presidente! - ¿Se murió el presidente? - No, el presidente no; el ex-presidente Caldera. - ¡Ah!
Lo del Dr. Rafael Caldera no era verdad... otro invento más de los medios. Pero lo de las torres sí. El terrorismo había cobrado miles de víctimas... murió mucha gente inocente. Todo el mundo civilizado ha condenado este hecho. Porque lo más sagrado que tenemos es la vida. Por eso no estamos de acuerdo con la guerra. Y el que quiera guerra que la haga, pero que la haga él y no meta a los demás. Si Busch y el Congreso quieren guerra que vayan ellos al frente y no envíen a los soldados e involucre a gente que no tiene nada que ver en todo esto. Si Venezuela quiere la guerra con otro país que sea el presidente, los ministros y los diputados que la hagan. ¿Por qué tiene que morir gente que no cree en la guerra?
El día que los dirigentes de este mundo sean los protagonistas y objetos de sus propias decisiones quizá todo comience a ser mejor. Cuando sean ellos que queden mutilados; y sin hijos; y sin padres y sin vida. ¡Qué fácil es decretar la guerra pero que mueran otros! ¡Qué fácil es tomar medidas pero que los demás se abrochen los cinturones! La muerte no es mala, es dolorosa para los que quedan. La guerra y la violencia sí son perversas y antihumana.
Que se caigan las flores de un árbol no es malo, lo triste es que se las tumbemos. Lo malo no es que las personas mueran, lo triste es que las mates. No me mates, ya moriré. Que la muerte destruya un matrimonio es culminación de una unión, pero no destruyas tu hogar con un divorcio. No te divorcies, espera que la muerte te separe de tu pareja. Y mientras la muerte llega... ¡Vive! Las guerras no dejan vivir.
Tú y yo poco podemos hacer para evitar las guerras y combatir el terrorismo internacional. Pero sí podemos hacer mucho para no ser unos terroristas cotidianos. Conozco muchos esposos que son terroristas, cuando llegan a su casa meten miedo a toda la familia. Una esposa que todo el tiempo está reclamando y con cara de cañón es una Bin Laden en casa. De repente el gran terrorista es el niño que no deja dormir a nadie por su malcriadez . Un policía en la calle a veces es un terrorista, un médico que no tenga ética profesional da miedo. Todo lo que da miedo es terrorismo. En cambio, todo lo que se hace con amor es para combatir la guerra y sale bien.
Estamos en un tiempo hermoso para reflexionar, para rezar y tomar conciencia de la importancia de la Vida. La Semana Santa nos recuerda que Jesús de Nazaret murió en la cruz para darnos vida en abundancia. Y para que nos amáramos los unos a los otros. No para que nos despedazáramos los unos a los otros.
Llame nuevamente a Miguel y me dijo: “¿Qué quieres ahora?”.